Sábados Oxigenados

Archivado en (Principal) por Laura_Delgado el 30-10-2012

Los sábados en tu taller son distintos a casi todos los días de la semana, claro que todos los días son diferentes, aunque eso no los hace desconocidos entre ellos, algunos son hermanos y otros parientes lejanos, pero todos tienen veinticuatro horas de vida, todos se mueren a las doce de la noche, todos resucitan al final de la sexta luna, y sobre todas las cosas todos se apellidan de la misma manera: Días.

Pero volviendo a lo que me lleva escribir sobre el sábado y tu taller, es la fusión extraña y poco frecuente que se produce entre un día de cuasi descanso y un lugar de trabajo que se maquilla de disfrute, se engomina de oleo y se perfuma de trementina. Los días sábados en el taller se respira diferente, se respira primavera, oxigenándonos  de colores y ruidos que decantan en música, y esa extraña sensación casi incontrolable de sonreír, de saludar al portero que baldea la vereda, de suspirar al ver a Don Antonio, y sus 88 años, caminado de la mano con su mujer, de abrazarnos a cada pedazo de pasto que vence al cemento rutinario y porteño, esa sensación “tan café con leche” como diría nuestro adorado Cortázar.

Los sábados, tus alumnos, suben las escaleras como si subieran a su cielo, a su momento pleno y eterno, a su lugar en el mundo, donde encuentran a sus dispares pares, dejando abajo la rutina, el cansancio, el mal humor, las angustias, las responsabilidades, las cargas morales, sociales y culturales… dejándolo todo para retroalimentarse uno cono el otro. Una extraña magia entre ellos los estaciona a todos en una misma edad, todos tienen la edad de la sonrisa, esa sonrisa sanadora que no se demuestra con una mueca, sino con la luz de sus auras, al estar frente a sus obras, que no son, ni más ni menos, que sus sueños de ojos abiertos.

Y así pasan los días sábados en tu taller, y así, como polizonte, me subo a la barca de tus días, que no van a ninguna parte porque ya lo conquistaron todo, y “todo” es la felicidad de tus alumnos.

Juan Pablo Monzon

 

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